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El Enemigo Silencioso de la Logística

En un centro de distribución tan dinámico como el de Silodisa, la eficiencia se mide en segundos y en seguridad. Sin embargo, hay un enemigo que ralentiza la operación y daña los equipos: las juntas de control dañadas.

Con el paso constante de montacargas pesados, los bordes de las losas de concreto tienden a romperse (“despostillarse”). Esto crea baches justo en las uniones, provocando ese molesto sonido de “clac-clac” cada vez que una máquina pasa. Ese golpe no solo es ruido: es daño a las llantas de poliuretano, desgaste en la suspensión del montacargas y riesgo de caída para la carga.

Para solucionar esto, ejecutamos un plan de Mantenimiento Correctivo de Pisos centrado en dos técnicas clave: Bacheo con Mortero Epóxico y Calafateo de Juntas.


El Diagnóstico: ¿Por qué fallan las juntas?

En la bodega de Silodisa identificamos que el material de relleno original de las juntas había cedido, dejando los bordes del concreto expuestos. Al no tener soporte, el peso de los patines hidráulicos rompía el concreto, ensanchando la grieta cada vez más.

La solución no es simplemente “tapar el hueco”, sino reconstruir la estructura.


El Proceso de Restauración

Nuestra intervención fue quirúrgica para no detener la operación de la bodega.

1. Corte y Preparación (La Cirugía)

No se puede reparar sobre suciedad.

  • Utilizamos discos de diamante para realizar cortes rectos y limpios a lo largo de las juntas dañadas y los baches.

  • Retiramos todo el concreto suelto, grasa y polvo, dejando una cavidad sana y lista para recibir el material.

2. Reconstrucción con Mortero Epóxico (El Hueso Nuevo)

Aquí entra el protagonista: el Mortero Epóxico.

  • A diferencia del cemento común que se contrae y tarda días en secar, el mortero epóxico es una mezcla de resina y áridos de sílice que alcanza una dureza superior al concreto en pocas horas.

  • Rellenamos los despostillamientos grandes y reconstruimos los “hombros” (bordes) de las losas, devolviéndoles su nivel original.

3. El Calafateo (El Amortiguador)

Una vez reconstruidos los bordes con el mortero rígido, procedimos al calafateo de la junta central.

  • Insertamos un backer rod (cola de rata) y aplicamos un sello semirrígido (generalmente poliurea o epóxico flexible).

  • ¿Por qué es vital? Este material permite que las losas de concreto se muevan con los cambios de temperatura sin romperse, pero es lo suficientemente firme para soportar el peso de las ruedas sin hundirse.

4. Desbaste y Pulido Final

Para garantizar una transición imperceptible, desbastamos el exceso de material hasta dejar la reparación totalmente al ras del suelo existente (Flush). El montacargas pasa y “no siente” el corte.


Resultados: Eficiencia Inmediata para Silodisa

Al finalizar los trabajos, los beneficios fueron instantáneos:

  • Tránsito Silencioso: Se eliminó el golpeteo al cruzar las juntas.

  • Ahorro en Refacciones: Al eliminar los baches, se extiende drásticamente la vida útil de las llantas de los montacargas (que son costosas).

  • Velocidad Operativa: Los operadores pueden conducir con confianza sin tener que frenar o esquivar grietas.

  • Higiene: Al sellar las grietas, evitamos la acumulación de basura y polvo difícil de limpiar.

Un piso de concreto no es eterno, pero con el mantenimiento adecuado usando Mortero Epóxico y un buen Calafateo, puede operar como nuevo indefinidamente. En Silodisa, demostramos que una reparación bien ejecutada es una inversión directa en la productividad de la flotilla.

¿Tus montacargas sufren cada vez que cruzan una junta? Es hora de repararlo.